jueves, 6 de febrero de 2014

4-DON POR FAVOR

Había una vez un rey que daba risa. Parecía casi de mentira, porque por mucho que dijera ``haced esto´´ o ``haced lo otro´´, nadie le obedecía. Y como además era un rey pacifico y justo y que no quería ni castigar ni encerrar a nadie en la cárcel, resultó que no tenía nada de autoridad, y por eso dio a un gran mago el extraño encargo de conseguir una poción para que le obedecieran. El anciano, el más sabio de los hombres del reino, invento mil hechizos y otras tantas pociones; y aunque obtuvo resultados tan interesantes como un caracol luchador o una hormiga bailarina, no consiguió encontrar la forma de que nadie obedeciera al rey. Se entero un joven, que se presento rápido en palacio, enviando a decir al rey que él tenía la solución. El rey apareció al momento, ilusionado y el recién llegado le entregó dos pequeños trozos de pergamino, escritos en una increíble tinta de muchos colores.

- Estos son los conjuros que he preparado para usted, alteza. Utilizad el primero antes de decir aquello que queráis que vuestros súbditos hagan, y el segundo cuando lo haya terminado, de forma que una sonrisa os indique que siguen bajo su poder. Hacedlo así, y el conjuro durara para siempre.

Todos estaban intrigados esperando oír los conjuros, el rey el que más. Antes de utilizarlos, los leyó varias veces para sí mismo, tratando de memorizarlos. Y entonces dijo, dirigiéndose a un sirviente que pasaba llevando un gran pavo entre sus brazos:

-        - Por favor, Apolonio, ven aquí y déjame ver ese estupendo pavo.

El bueno de Apolonio, sorprendido por la amabilidad del rey , a quien jamás había oído decir ``por favor´´ , se acerco , dejando al rey y a cuantos allí estaban sorprendidos de la eficacia del primer conjuro. El rey, tras mirar el pavo con poco interés dijo:

-         Gracias, Apolonio puedes retirarte.

Y el sirviente se alejo sonriendo. ¡Había funcionado! Y además, ¡Apolonio seguía bajo su poder, tal y como había dicho el extraño! El rey, agradecido, colmo al joven de riquezas, y este decidió seguir su viaje.

Antes de marcharse, el anciano mago del reino se le acerco, preguntándole donde había obtenido tan extraordinarios poderes mágicos, rogándole que los compartiera con él. Y el joven, que no era más que un inteligente profesor, le contó la verdad:

-Mi magia no reside en esos pergaminos sin valor que escribí al llegar aquí. Las saque de la escuela cuando era niño, cuando mi maestro repetía constantemente que educadamente y de buenas maneras, se podía conseguir todo. Y tenía razón. Tu buen rey solo necesitaba buenos modales y algo de educación para conseguir todas las cosas justas que el quería.

Y comprendiendo que tenía razón, aquella misma noche el mago se deshizo de todos sus aparatos y cachivaches mágicos, y los cambio por un buen libro de buenos modales, dispuesto a seguir educando a su brusco rey.

Reflexión :
Mario Valle: Es un breve pero buen cuento sobre cómo debemos comportarnos con los demás y que utilizando las ``palabras mágicas´´ por favor y gracias se pueden conseguir muchas cosas. Que la gente te haga caso, una sonrisa y dar una buena impresión. De otra manera, si no tienes educación la gente no te hace tanto caso y causas una mala impresión.


David Sainz: Me parece un cuento muy bueno para inculcar a la gente la importancia que tiene la educación y los buenos modales para conseguir las cosas y que te presten caso. Todo el mundo debería detener al menos unos básicos buenos modales y así causar buena impresión a la demás gente.

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