jueves, 6 de febrero de 2014

GRACIAS Y POR FAVOR

EL PAIS DE “GRACIAS Y POR FAVOR”
Amador es un niño exigente, de esos que dicen: “quiero esto”, y se lo tienen que dar al momento. Es como si pensara que todo el mundo le debe algo. Si queréis comprobar lo que os digo, escondeos detrás de aquel árbol y escuchadlo vosotros mismos.
-¡Oiga, señora! ¿Qué hora es?
-Querrás decir: por favor – le responde el niño con una amable sonrisa.
-No, quiero decir lo que he dicho – dice Amador malhumorado: pero como ya veo que usted no me lo dice, se lo preguntaré a ese niño ¡Eh tú, chaval! ¿Qué hora es?
-Querrás decir: por favor – le responde el niño con una amble sonrisa.
-¡Moscas! Pero, ¿qué pasa en este lugar? ¿Estáis todos mal de la olla? ¡Pues que os zurzan! Cogeré el autobús y me iré a otra parte gruñe Amador, enfadado, y le grita al conductor del autobús -: ¡Eh, pare, pare!
Pero cuál será su sorpresa cuando ve que el autobús pasa de largo.
-¡Moscas!, exclama, enfadado -, Pero… ¿por qué no para? Está bien me iré andando.
-Gracias por haberme elegido para caminar.
Amador pega un respingo. ¿Quién habrá dicho eso? No hay nadie a la vista…
-Por favor, mira hacia tus pies, yo estoy debajo.
Amador mira debajo de sus pies y solo ve la acera. Entonces piensa: “¿Una acera que me da las gracias por pisarla? ¡Moscas!, esto ya es demasiado, me largo a otra parte”. Y echa a andar. A un lado y a otro. Va furioso, sin fijarse donde pisa.
Finalmente llega al mismo parque de antes. En realidad, solo estaba dando vueltas en círculo.
-¡Uf, que cansado estoy!, exclama. Me sentaré un rato en este banco.
Pero el banco se echa hacia atrás y Amador se pega un batacazo.
-¡Moscas! ¿Qué le pasa a este banco? ¡Se ha movido! Y el árbol también se ha alejado de mí. Y las flores también se van. Y ahora el sol se esconde detrás de una nube. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué se van todos? – grita y patalea.
-Quizás te has olvidado de ser educado – le dice el hada Mandolina.
-¿Qué chorrada es esa? – responde Amador malhumorado.
El hada Mandolina le pide al sol que le explique a Amador por qué se esconde.
-Llevo toda la mañana calentándole y ni las gracias me ha dado.
-Ni a mí por mi sombra – dice el árbol.
Ni a mí por el descanso – dice el banco - ¿Lo ves? – dice el hada. Desde ahora no olvides que con “gracias” y “por favor” vivimos todos mucho mejor.
Amador vuelve a casa cabizbajo y se acuesta pensando en las palabras del hada. Al día siguiente, antes de irse al colegio, le dice a su madre:
-Adiós mamá, y muchas gracias por el desayuno tan rico que me has preparado.
-Hijo de nada, me alegro de que te haya gustado.
Luego le dice a su padre:
-Por favor, papá, ¿podrás comprarme una caja de colores en la papelería que está al lado de tu oficina? Y por cierto, dale las gracias a tu amigo Manolo por las chapas.
-¿Qué le pasa a Amador que da las gracias y pide por todo por favor? – dice su hermana.
-Porque he comprendido que con “gracias” y “por favor” vivimos todos mucho mejor.

COMENTARIO:
Esta historia me ha hecho ver que debemos dar gracias y pedir las cosas por favor, porque es un gesto de amabilidad que a todos nos gusta recibir de otras personas. Si nosotros queremos recibir gestos de amabilidad, debemos darlos.
Procedencia 

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